(Publicado el 21 de noviembre de 2024 en El Otro País. Por Graciela Galeano Ovelar)
Bajo el cielo abrasador del Chaco, donde los árboles susurran historias de resistencia y el viento acarrea secretos ancestrales, un grupo de mujeres indígenas transforma los frutos del monte en esperanza. Entre las sombras del algarrobo y el aroma del mistol, estas mujeres han tejido una red que transforma frutos silvestres en oportunidades, empoderando comunidades enteras a través de la gastronomía y la preservación cultural.
Las raíces de este proyecto se hunden en una tierra árida pero rica en historia y recursos, donde los frutos del monte han sido, por generaciones, una fuente vital de sustento. Frente a la amenaza del olvido y la modernidad, un esfuerzo colectivo liderado por mujeres indígenas y respaldado por aliados y un modelo social innovador ha logrado rescatar estos tesoros, transformándolos en símbolos de identidad y oportunidades.